Los seminarios de 4mar no son lo que parecen …

En estos cursos, se cambia intencionalmente la temperatura, se busca que la gente no se alimente mucho durante el transcurso del curso y que duermas pocas horas (terminas tarde y entre medio ponen tareas para traerlas en la mañana siguiente); esto es clave, porque de esta forma el humano no tiene la capacidad de usar la razón como en un estado normal. Y es mas susceptible a la manipulación.

Al fin del primer curso, después de “quebrar” a todos los participantes, los hacen sentir como triunfadores, porque se entregaron al curso y cambiaron sus «creencias». Y gracias a ésto, las personas terminarán contentos con el curso y dispuestos a pagar el otro (si el primero cuesta 350 €, en el avanzado el participante desembolsa 650€ y firma una cláusula donde acepta no recibir la devolución si no quiere continuar) .

El Avanzado, es parecido al primero, con la diferencia de que los métodos son mucho más fuertes y coercitivos. Además de ser menos los participantes. Las reglas son mucho más estrictas; cada participante tiene un “buddy”, que es otro participante, que según 4mar, por azares del destino, es igual a él o tiene algo que comparten. Entre ellos dos se deben cuidar y si uno abandona el curso, el otro debe abandonarlo también. Especialmente en este nivel es donde se han registrado más casos de personas que quedan con traumas mentales y necesitan ir al psicólogo.

Existe un juego llamado “el Titanic”, donde cada persona salva a los que creen que lo merecen, y cuando una persona no cree, te dice que no vas;  al terminar el ejercicio simulan tu muerte y renacimiento. Parece un juego sin chiste, pero con el nivel de coerción, llega a ser muy impactante para los participantes. En este nivel es donde se utiliza la técnica de la «silla caliente», y además se utilizan otros “juegos”, donde el participante que hacer una especie de actuación con su grupo (mostrando el cambio que ha logrado), por ejemplo a las personas prejuciosas, primero se visten de monjas, para luego convertirse en unas bailarinas de striptease. Como en el primer nivel, después de todos los quiebres, al final el participante termina sintiéndose triunfador. Pero ya está tan enajenado que es imposible convencerlo de las verdaderas intenciones del curso. Toda su vida es 4mar, habla siempre del curso y cómo le ha cambiado.

La misión del coacher es reducirte a tu mínima expresión como persona, destruir tu yo, para después reelaborar una nueva personalidad. La idea del coaching coercitivo es «matarte para volver a nacer», hay ejercicios que simulan la muerte del individuo y su renacimiento. Estos personajes tienen un gran dominio de la oratoria, «son tipos duros que te van insultando a medida de que vas haciendo los ejercicios, te van retando todo el tiempo, tienen control del salón, del clima y de la música. La gran mayoría están capacitados. Hay mucha perversión en ellos: tienen total dominio de una persona, pueden pedirle cualquier cosa y ellos lo hacen, son como robots». Por esa razón, para  «el coacher es el líder sectario, aunque no el dueño del negocio».