El Método era el centro de mi vida

El primer año me convencieron de lo maravilloso que era ser practicante, pero que requería un gran esfuerzo, dedicación: dar lo mejor de uno mismo, ser excelente.

Los que no lo conseguían era porque en realidad “no querían ser practicantes de verdad”.

En el segundo año me convenció de que mi novia me manipulaba, que era una mala influencia para mi y mi futuro como practicante. Y terminé con la relación.

Esto sucedió varias veces a lo largo de mi vida como practicante, al parecer cada vez que aparecía una novia que cuestionaba el Método era una mala influencia para mi.

Durante mis años como estudiante, recuerdo una sensación muy fuerte de indefensión absoluta ante mis profesoras, que lo sabían todo de mi y no les podía esconder nada.

Y así era, porque en las sesiones contabas toda tu vida, y luego tu practicante se lo contaba a su practicante, y la pirámide terminaba en la profesora de tu zona. Así que si había algo relevante, siempre le llegaba.

Recuerdo el estrés de sentirse controlado constantemente.

Y las venerábamos, las veíamos como todopoderosas, casi con poderes paranormales. Yo les tenía miedo y admiración al mismo tiempo.

En los estudios del Método aprendí muchas cosas, pero las importantes no están en los apuntes.

Las importantes estaban en lo que nos hacían en esas semanas lejos de casa, con horas de teoría y prácticas. Cansancio y estrés juntos son un cóctel ideal para convencer a cualquiera, para llevar al límite el cuerpo y la mente humana.

Al final nos creíamos superhombres, por encima del bien y del mal.

Y es que ser practicante del Método es tener mucho poder, he aprendido a ganarme la confianza de la gente, a hacer lo que sea necesario para conseguir mis objetivos, a influir en las personas haciéndoles creer que son ellas las que deciden, he aprendido a ver los puntos débiles de las personas teniendo una breve conversación con ellas…

Todo esto lo aprendí al estudiar el Método, y todo ésto hicieron conmigo mientras fui parte del Método.

Mientras fui parte del Método, oí a los profesores y entrenadores tildar a otros practicantes, entrenadores y profesores de psicópatas, torturadores, sociópatas, ladrones, y manipuladores, para ser expulsados de la estructura del método.

Fui amigo hoy y enemigo mañana de practicantes que eran expulsados de la estructura simplemente porque me decían que eran ésto o aquello, que eran “malas influencias” para mí o para mi carrera profesional.

Tomé decisiones creyendo que eran decisión mías, pero estando bajo la influencia de mi practicante o profesores.

No sé si recibir unas sesiones de Método porque te duele la cabeza es bueno o malo, no tengo conocimientos para saberlo. Pero mi proceso de Método de años de duración no fue beneficioso para mi, todavía arrastro secuelas psicológicas, y no entraré en el dinero perdido, o las amistades o secuelas en mis relaciones familiares a raíz de mi paso por este grupo.