Mis años en una comunidad budista cerrada

¡Aquí nadie contesta a las preguntas!

Este ritmo duró bastante. Los pocos ratos libres que tenía intentaba leer algún libro o descansar un poco, pero las habitaciones que nos asignaban dejaban mucho que desear y había poco o nada de intimidad para poder descansar.

Algunos voluntarios eran realmente antiguos. Siempre intentaba entablar conversaciones con ellos para ir enterándome de cómo funcionaban aquellas cosas energéticas. Sólo había una respuesta: “la carga” era la culpable de todos los males. Aquella carga que traíamos con nosotros desde “abajo-samsara” era la responsable de que el monasterio tuviera dificultades y de que multitud de magos negros quisieran acabar con el Rinpoché y con las actividades que allí se hacían.

Estos rumores no se podían confirmar de ninguna forma. A mis preguntas siempre contestaban “eso es una pregunta para el Rinpoché”. Pero el Rinpoché siempre estaba muy ocupado y hablar con él era prácticamente imposible.