Experiencias de un ex devoto de Sai Baba

De todas maneras, en el cuarto privado, el viejo me volvió a besar, directa y continuamente en la boca por unos veinte segundos, y suavemente me pasaba la mano por la espalda. Ya para ese momento estaba seguro que algo andaba mal.

El 28 de diciembre, de nuevo fui llamado para una entrevista y produjo un anillo de oro que no me quedaba bien al dedo, a pesar de que él lo había soplado. Luego, en el cuarto privado, me dijo: ¡Ven! y de nuevo me besó en la boca por un rato, como la vez anterior. Esta vez hice resistencia y él me dijo con un sonido gutural: ¡No tengas miedo!. Yo le contesté: «Yo no tengo miedo». Entonces dijo: «¡Esta es una buena oportunidad, tantos esperando por meses y no la obtienen! Esto me confundió. Yo estoy seguro que la gente no está esperando besos en la boca en Puttaparthi.

Entonces su estado de ánimo cambió totalmente y me dio algo de miedo. Me ordenó que me quitara los pantalones, le bajó el cierre a la bragueta y metió su mano derecha a través de mis calzones. Sathya Sai Baba el «divino», me tocó y le dio masaje a mis genitales sin que yo se lo pidiera. El estaba esperando una erección, pero eso no pasó porque yo no sentía ninguna estimulación sexual, ni ningún tipo de lujuria frente a un viejo de setenta años. Yo estaba verdaderamente hastiado. Entonces tuvo el descaro de decir: ¡Está muy débil, no desperdicies energía! Cuando lo miré, me di cuenta de la verdad y quedé atónito. Poco después, sin más hablar, me mandó a salir del cuarto.

De vuelta en Alemania, me puse a hacer una intensa búsqueda en el internet y encontré un artículo de Jed Geyerhahn y me dio mucha alegría enterarme que alguien había tenido experiencias similares a las mías.