El centro de rehabilitación funcionaba como una secta

Además la vigilancia extrema que ejercían sobre nosotras me tenía súper agobiada.

Entonces fue cuando el matrimonio decidió, para según ellos disciplinarme o calmar mi rebeldía, llevarme a la finca del fundador en Alcalá de Henares y a mi madre dejarla en Madrid. Lo cual lógicamente no estuve de acuerdo, pero como ahí no es lo que a uno le parece sino lo que ellos mandan, tuve que acceder e ir a dicha finca.

Ahí conocí más profundamente a su fundador, su familia y la explotación que ejercen sobre las chicas que viven allí. Está a mas de dos horas de campo adentro, me llevaron un viernes y me volvieron a Madrid el lunes por la mañana, me regresaron allí porque yo les insistía pero la intención verdadera de ellos era dejarme allí cosa que lo sospeché desde un principio.

Esos días me la pasé llorando y diciéndole a todo mundo que no quería estar en esa finca, ni en el centro, que no me gustaba nada y que lo único que quería era irme ¿por qué no me entendían ni respetaban eso?…se lo pregunté al mismo fundador, pero se hacía el tonto, me evadía.

Esos días pude ver como camiones de alimentos llegaban todo el tiempo, ropa de Mango etc y todo el día era cargar y descargar camiones para llevar las cosas al sótano que ellos tienen, dicho sótano parece el Carrefour con todo lo que tienen.

Era todo el tiempo trabajar, y supuestamente el día de descanso no era tan descanso porque nos llevaban a la iglesia por mas que no quisiéramos ir, en mi caso con lo mal que estaba no quería ir, pero a ellos les importaba un pepino.

El mismo fundador se enriquece a costa de la gente que trabaja, de la gente que se rehabilita y que los explotan muchísimo, su casa y finca no son precisamente ejemplo de humildad, sus casa y sus casas, sus viajes etc etc.

Después de ese fin de semana al siguiente querían que fuera de nuevo, pero ahí sí que ya no aflojé y les dije que NO y como me vieron muy decidida y agobiada, no les quedó otra que aceptarlo.