El control férreo de los adeptos en TVIND

En el Grupo de Profesores cualquier persona podía recibir cualquier encargo, por ejemplo a alguien le podía tocar la responsabilidad de construir una escuela.

– Incluso si fracasaba porque el encargo era demasiado grande estaba obligado a asumir la responsabilidad, porque no se podía señalar a la persona quien había hecho la propuesto, es decir, Amdi. Que le critique a uno por algo por el que se ha esforzado al 100% pero que era imposible de realizar, es tortura psíquica.

Paulatinamente parecía que Amdi Petersen se iba haciendo más paranoico. Tenía vigilantes armados, solía llegar y marchar de noche, animaba a los miembros de los Grupos de Profesores de quemar sus cartas, álbumes de fotos y otros objetos de carácter privado. Sospechaba que se interceptaba la comunicación; cuando hablaban de Amdi Petersen tenía que decir “El otro”. “Hay traidores entre nosotros, espías”, decía Amdi Petersen. Se llegaba a tal extremo que se examinaba el contenido de todas las cartas, después que Amdi Petersen afirmara que pudiera haber cartas bombas.

Y entonces se tomó la decisión de matar a los infiltrados.

– Estábamos  reunidos en una asamblea general, entre 100 y 150 daneses y suecos con raíces en la clase media, y decidimos unánimemente matar a aquellos entre nosotros que fueran un traidores. Sólo una persona abandonó la sala cuando se tomaba la decisión y sólo porque era una enfermera que había jurado siempre proteger la vida.

– Sí, creo que en aquella época podría haber matado, afirma Stina Fernström ahora.

Un día Stina se dio cuenta de que una parte de los miembros sectarios era más de los demás.

– Uno podía entrar a un espacio y entender que hablaban de un tema del que nosotros no sabíamos nada. Es inimaginable cuanto duele comprender eso, pues se suponía que todos valíamos por igual y que todos debían tener la misma información.

En efecto, Amdi Petersen había montado una estructura con células en el cual nadie sabía más que su propio grupo. Algunos podrían formar parte de varias células. Ciertas noches diferentes grupos subían a coches y se marchaban a asambleas secretas. A la mañana siguiente habían vuelto y actuaban como si no hubiera ocurrido nada.