El control férreo de los adeptos en TVIND

STINA

Stina Fernström había llegado al máximo nivel de implicación en el Grupo de Profesores. Obtuvo el número 33. Stina presenciaba que esterilizaban a miembros, porque Amdi no quería pagar recursos preventivos. Su argumento fue que era egoísta comprarse hijos y por eso era inadmisible. Ella estuvo presente cuando Amdi fue aún más lejos prohibiendo las relaciones sexuales a los miembros. La relación hacia los compañeros en el Grupo de Profesores debería ser la más fuerte.

Todas las mujeres se cortaron el pelo y fueron masculinizadas.

Cuando Stina Fernström finalmente rompió con el grupo fue duro. Durante nueve años había sido la contable de Amdi. Estaba allí cuando Amdi llegó a ganar su primer millón. Stina estaba al tanto de cada pago que hacía la secta. Sabía los nombres de todos los compañeros de memoria, pues no se permitía anotarlos. Entonces se encontraba en casa de su madre y sabía que dentro de dos horas alguno de la secta llamaría a la puerta. Stina entró en la clandestinidad.

Stina Fernström se afilió a principios de los años setenta al Grupo de Profesores. Tras un año en el movimiento se admitió su pertenencia al Grupo de Profesores. Prestó juramento: “Lealtad eterna. Economía en común. Tiempo compartido”.

Tiempo compartido quería decir que Stina ya no podía decidir lo que debía hacer, eso se decidía colectivamente en el grupo. Y Amdi Petersen fijaba la norma de lo que era aceptable.