El control férreo de los adeptos en TVIND

Lisa Karlsson colaboraba en un proyecto de alfabetización. No siguió funcionando ya que los jóvenes escandinavos a los que dirigía no iban a permanecer bastante tiempo para enseñar a alguien a leer y escribir. El aprendizaje se realizó sin cooperación del ministerio local de educación –y algunas veces incluso con conflictos con las autoridades–.

– Una vez un miembro vitalicio me dijo directamente a la cara, que lo más importante no era enseñar a leer a un africano, sino a formar parte del Grupo de Profesores. En aquel momento me di cuenta de que mi trabajo ya no tenía sentido, explica Lisa.

Cada vez más Lisa Karlsson iba sufriendo ataques de vértigo por lo que precisaba un reconocimiento médico. De camino a un hospital en un país vecino le robaron el dinero y el pasaporte. Uno de los compañeros del Grupo de Profesores no se atrevió darle 100 coronas lo que le hubiera costado el reconocimiento, sin pedir permiso previo a la secta. Entonces Lisa se fugó.

– Normalmente todos los pasaportes estaban bloqueados, pero como estaba en otro país había recuperado el mío. Cuando estaba en el consulado sueco para conseguir un pasaporte nuevo, aproveché la oportunidad. Llamé a mi madre quien me envió una cantidad de dinero suficiente para el pasaje de avión hasta España.

– Recuerdo que cuando bajaba del avión pensaba: “Espero que nadie del Grupo de Profesores va en este avión”, pues aún estaba tan bajo su control que con sólo una señal con la mano les hubiera seguido otra vez,” afirma Lisa Karlsson.

Desde España volvió a Suecia a dedo. Cuando finalmente le reconocieron en un hospital, con un diagnóstico de “ataques de pánico”.