Mis años perdidos en un movimiento esotérico

12. Se hace sentir a los seguidores que son un grupo selecto de trabajo, como “elegidos” para el bien de la Humanidad, por lo cual los intereses personales o sentimientos propios deben ser suprimidos. Se recuerda continuamente el gran sacrificio y el compromiso de los líderes del grupo, ellos saben mejor que nadie el esfuerzo que comporta, por lo que debemos escucharlos y no cuestionar su autoridad. Una vez, hay que dejar de lado sentimientos “viscerales” o apreciaciones de que la cosa no va bien. Lo que se espera entonces es que el adepto admita que “estas personas son mejores que yo, hacen grandes sacrificios”.

13. No hay democracia en las reuniones, se dice que hay democracia pero es tan sólo para que figure en el papel, pura fachada. Cualquier descenso o la crítica se trata con indiferencia, frialdad y silencio.

14. Hay influencia clara de los superiores acerca de dónde deben vivir los profesores o a dónde los van a destinar, siempre con la idea de ir abriendo más grupos gnósticos en diferentes lugares.

15. Los sentimientos personales, sus necesidades y sus puntos de vista son suprimidos a favor de la causa del grupo.

16. Los ex-miembros son menospreciados como personas que “fallaron”, no trabajan en forma eficaz, o su vida o la de sus parejas les hizo cambiar y apartarse del verdadero camino de la Gnosis. El contacto con exmiembros es desaconsejado. Una vez que alguien deja el grupo, el grupo ya no tiene ningún contacto con ellos ni tampoco se intenta mediar en el por qué de su decisión. En cualquier caso,el grupo no tiene la culpa.

17. Se implantan semillas de miedo en la mente de los miembros, de tal forma que se les hace creer que si abandonan el grupo pasarán cosas terribles. Recibirán magia negra o el karma negativo recaerá sobre ellos.

18. A los miembros y estudiantes se les coge aparte, se les habla en privado, intentando corregir su comportamiento, o la falta de atención en las clases, o la seriedad con que se toman las enseñanzas gnósticas u otros asuntos de menor gravedad. Al estudiante se le hace ver -a veces mediante una emboscada y en otras ocasiones mediante sutiles intimidaciones- que el hecho de dar esas muestras de falta de atención o lo que fuere, es algo negativo, porque se olvidaron del grupo y la causa que defienden.