No me equivoqué al salir…

Estas clases resultaron ser un intento calculado de inculcar el miedo mortal de un futuro cargado de fatalidades en la mente de los jóvenes, con la idea que la única redención posible radicaba en ser miembro de la Iglesia. ¿Con qué objetivo? Para asegurarse que nunca se abandone y que con tiempo lleguen a ser tan dependientes como sus padres del grupo.

Había varias clases diferentes, cada una con 8 o más personas.Puedo recordar la expresión helada de algunas personas,  la perplejidad de otras, he visto que algunos se convertían en fanáticos, otros se mostraban impasibles y hasta otros liberales, éstos últimos solían ser los que abandonaban antes.

Todo eso tuvo efecto sobre mi y funcionó, lo reconozco, ya que algunos de mis primeros recuerdos giran en torno al terror provocado por imágenes de un futuro apocalíptico, en el que las personas queridas y todo el mundo desaparecería, toda Irlanda iba a desaparecer como resultado del trágico final vaticinado por la Iglesia.En esos días, uno debía recluirse, no abrir a nadie aunque le viniera a uno suplicando ayuda.

Estas imágenes se me transmitieron como un hecho por mi «maestros» y era confirmado por mis propios padres. Debido a que las personas en quienes más confiaba en el mundo me decían que eso iba a pasar, todo ello hizo que esas imágenes fueran más reales y aterradoras.

Cualquier planteamiento crítico era mal visto, las dudas eran frenadas rápidamente o cuando se  preguntaba algo se dirigía la conversación para que se hablara con los superiores, con el resultado de ninguna respuesta o bien respuestas muy vagas. Siempre nos pareció que el superior que nos ayudaba intentaba encontrar las respuestas a preguntas que teníamos en nuestra mente, sin darnos cuenta que en realidad las respuestas estaban todas pensadas de antemano.

Desde que abandoné, la Iglesia Palmariana se ha vuelto algo más secular y francamente hostil hacia los no-palmarianos, de manera que las posibilidades de abandonar de las personas jóvenes dentro del movimiento se ha vuelto algo más delicada. Literalmente, han cortado lazos con el mundo exterior, por lo que la exposición a situaciones que pudieran favorecer la salida ha disminuido. El hecho que además si se plantean la salida no pueden resolver el problema de la vivienda, incrementa la dificultades de un posible abandono.

Durante muchos años después de mi salida, tuve muchas preguntas que no pudieron ser contestadas, hasta el punto que llegué a dudar de mi elección. Y si finalmente ellos estaba en lo cierto? Suena ridículo, lo sé, pero es uno de los resultados de la penetración que tuvo en mi mente la Iglesia Palmariana.

En la actualidad, estoy alejado de la Iglesia Palmariana, y junto a la sensación de libertad ganada a mi salida se dio también la pena por no poder ver más a mi familia, pero pienso que algo bueno debe haber en todo ello ya que otras personas también abandonan.

¿Hacia dónde va la Iglesia? Esta es la pregunta que tengo en mente ahora. ¿Podrá salir la gente antes de esa fecha fatídica del Final? Mi única esperanza es que la Iglesia Palmariana se hundiera bajo el peso de sus propias mentiras y que los fieles dejen su orgullo de lado y reconozcan la verdad que se oculta en sus corazones.

Para cualquier palmariano o ex palmariano reciente que lea ésto, ahora no estará solo en sus pensamientos y sus dudas, otras muchas personas antes las ha tenido, ha tomado la decisión correcta. No lo dude. Manténgase con la cabeza erguida. Rodéese de amigos de verdad y podrá saltar al otro lado.

Tenga cuidado.

Testimonio anónimo [Anon, original 2006]. Traducción al español: Miguel Perlado.