Iglesia de Boston. ¡Salvado!

El estudio de la Biblia empezó como una cosa bastante inofensiva, pero conforme transcurría el tiempo el grupo iba aumentando la presión sobre mí, tildando mis ideas y mi devoción hacia Dios de poco serias e inadecuadas:

‘Si realmente fueras un cristiano y realmente creyeras que la gente allí fuera en la calle está perdida, harías algo por remediarlo, ¿o no? Pero no eres cristiano realmente, ¿verdad?’

Me interrumpieron cuando intentaba explicar mi punto vista.

No estaba de acuerdo, pero era tan difícil discutir con gente que aparentemente estaba tan segura de su visión del mundo y que tenía un versículo de la Biblia para contestar a  cualquier pregunta. Quedó manifiesto que LCC se consideraba la recreación del cristianismo del siglo I y veía a otras confesiones como espiritualmente inferiores, mostrando un particular menosprecio por la Iglesia Católica y la Anglicana. Muchas de sus críticas al cristianismo establecido tenían algo de verdad. Así que, aunque no me gustaba la dirección que tomaban las sesiones, confiaba en la sinceridad del deseo de los miembros de hacer lo que ellos consideraban justo. Las llamadas telefónicas y las clases se producían prácticamente a diario. Los días que no asistía en una de las numerosas reuniones de LCC, participaba en alguna sesión de estudio de la Biblia. No parecía importar gran cosa lo que yo decía: todos los del piso estaban seguros de la absoluta certeza de sus ideas y la inviabilidad de las mías. Socavó la confianza en mis propias ideas y a esta edad me faltaba la seguridad de salirme.