Sai Baba: los descubrimientos

En mi última visita a Puttaparthi, un estudiante vino a pedirme ayuda de parte de sus compañeros, porque necesitaban desesperadamente que alguien parara a Swami de estar abusándolos sexualmente. Me fue dicho como Swami llevaba años exigiéndoles a estos chicos en particular que tuvieran sexo oral y sexo en grupo para su deleite. Los detalles concordaban con lo que ya se me había dicho tantas veces alrededor del mundo. Yo le pregunté si esto era una práctica aceptada en la India y su mirada de horror al negarlo valía por tomos escritos. Entonces me hizo una pregunta que yo no pude contestar:

«Señor, por qué se cree usted que los ex-alumnos trataron de asesinarlo en el ’93…?» (!!!)

Entonces yo me dirigí a varios devotos de largo tiempo en la terraza para obtener una explicación sobre estos actos nefarios y les insistí con preguntas y suposiciones hasta que ellos tuvieron que darse cuenta que yo ya había descubierto la verdad, entonces admitieron que estas cosas sí estaban sucediendo y aún estuvieron de acuerdo los unos con los otros que eran puramente para su placer y no tenían nada que ver con la elevación del kundalini.

Diferentes coordinadores nacionales con quien yo hablé, tanto en la India como a nuestro regreso a Inglaterra, persistieron en negar que esto estuviese sucediendo. Pero cuando se hizo obvio que yo no iba a soltar este asunto, un par de ellos me hablaron por teléfono para decirme que sí, que yo estaba en lo correcto y que ellos habían sabido de esto por años. «Pero él es Dios y Dios puede hacer lo que se le antoje.» (!!!)

A principios de 1999, un joven sueco, regresó de su visita al ashram e hizo declaraciones a su comité coordinador acerca de las experiencias sexuales que había tenido con Swami durante seis entrevistas. Horas después de esta revelación, uno de los oficiales de más rango de la organización Sai de Suecia se presentó en nuestra casa preguntándonos por qué habíamos dejado a Sai Baba. Él y su esposa, ambos encantadoras personas, se sentían devastados después de oír la confirmación de la historia del joven. Después de decir con voz cortada «yo no puedo ser parte de esto», salió, se sentó en los escalones del jardín del frente de la casa y se hundió en sollozos. Él había sido devoto por más de veinte años y su esposa había escrito dos libros sobre Sai Baba con un tercero a punto de imprimirse.

Se regresó a su país para renunciar a un puesto al que él le había dedicado años de su vida y de su amor. Ella canceló su libro y quitó los otros del mercado. A los pocos días ya había una confirmación pública de que – lo que yo había estado contando durante ese año a un pequeño grupo de verdaderos buscadores de la verdad – les estaba ocurriendo a otros también.

Al poco tiempo de esto, la escuela Sai de Suecia cerró sus puertas.

Debido a las declaraciones de este valiente joven, lo inaudito se comenzó a oír y después cada vez se oía más de parte de más y más jóvenes. La publicidad sueca comenzó una racha de revelaciones. El sueco, estrella de cine, Conny Larson reveló sus propias experiencias, las que están incluidas en este documento. Nuestro teléfono no paraba de sonar con llamadas de jóvenes de toda Europa compartiendo su pena.