Perdimos a nuestra prima en un centro Sri Chinmoy

Actualmente

Fred trabaja de cajera en un SEWA, una tienda del imperio Chinmoy. Vende velas y flores de plástico a cambio de un salario mínimo, y está contenta de poder dar a los clientes de la tienda “una luz divina”. Ha cambiado de casa y vive junto con otros discípulos de Chinmoy. Inmediatamente después del trabajo, siempre va con prisa y tiene que irse al “centro”, donde escuchan durante muchas horas a Sri Chinmoy y le prometen obediencia absoluta. Porque el gurú es implacable: “Interpretad mi deseo a partir de ahora como una orden divina. Si no, vuestra insumisión cavará vuestra tumba en el mundo interior.” A las cinco de la mañana se vuelve a levantar y hace la meditación. Sufre un exceso de fatiga continuado.

Los padres de Fred ya están contentos que su hija todavía les visite alguna vez. Su madre llora a menudo. Su padre espera que ella se dé cuenta por sí sola en que mundo de dependencia y locura ha llegado a parar. Y su novio no puede deshacerse de la idea que todo no hubiera pasado si él se hubiera dado cuenta antes.

Fred, no sé si os dejan leer los periódicos, pero si fuera así: te echamos de menos y esperamos que la chica que reía tanto y con la que hacíamos tanto cachondeo, vuelva algún día. Mucha suerte.

Testimonio de Jörg Bartussek. Texto original en Die Kleine Zeitung, 15.08.1995.