En PIDE, continuamente estaba la presión para «enrolar»

La puntualidad es llevada al extremo, una de las dinámicas para entrar en la sala antes de que se acabe la música consistía en entrar en la sala 52 personas en menos de 2 minutos estar sentadas, y según va avanzando el taller terminamos sentándonos en 48 segundos, con la dificultad de que nos iban cambiando la posición de las sillas, hacia tanto frio en la sala que nos tapábamos con las fundas de tela de las sillas poniendonosla en la garganta, cuando se dieron cuenta nos echaron de la sala y cuando volvimos a entrar nos la habían quitado de en medio, eso acompañado con jornadas de más de 16 horas con 2 únicos descansos para comer e ir al baño.

Además, teníamos que hacer tareas escritas en ese tiempo, llamar por teléfono a tu familia, etc… ¡un estrés increíble!. Cuando nos echaban de la sala los baños quedaban dentro y no podíamos ir, una de las veces que pudimos ir al baño los miembros de staff nos aporreaban las puertas para meternos prisa, que ellos le llaman “urgencia”…

Es en esta parte del taller que se habla de “los arcos de feedback”, “la dinámica del barco”, “matar a mamá y papá”, morirte ahogado en el barco y resucitar en una nueva vida, creas “tu contrato” el “estiramiento” de la actuación musical, y la “cena sorpresa”.

En el seminario de Impacto llega la parte en la que ya estás hasta el cuello de coaccionada y “alineada” y digamos, lavado la cabeza y es cuando yo empiezo hacer la mismas cosas que mi amiga: estados eufóricos, empiezo a hablar “Pidiano”, pensar “Pidiano” y hablar de PIDE todo el tiempo con mis amigas que estaban haciendo o acababan de hacer el curso.

A mis amigas de antes, de mi anterior vida, las dejo un poco al lado, ya que ellas no ven el mundo como lo veo yo, no son tan afortunadas como yo que estoy haciendo PIDE (o al menos, eso es lo que creía).