Perdí a mi hijo en una relación sectaria

Todavía estaba asistiendo a la iglesia donde mi hijo había sido un miembro activo durante muchos años. Así que nos acercamos a un ministro joven en busca de ayuda. Trató de organizar la mediación, pero mi hijo se negó a mediar. Pronto, varios miembros del equipo del ministerio comenzaron a notar cambios sorprendentes en la actitud y el comportamiento de mi hijo. Más tarde, para sorpresa de todos, cortó todos los lazos con la iglesia, afirmando que los ministros no apoyaban a su novia. ¡Incluso cortaron con el ministro que iba a casarles! Todo el mundo estaba desconcertado.

Empezaron a asistir a una pequeña iglesia bastante fundamentalista de nuestra comunidad.

Nosotros no fuimos invitados a su boda porque no podíamos decir las palabras «nos regocijamos de vuestra unión». ¡Era evidente que nuestros intentos para arreglar nuestra relación no eran suficientes!. Cuando llegó el gran día, mi hija, mi marido, un amigo y yo fuimos a la iglesia y nos sentaron en la parte de atrás como espectadores no invitados. Todo el mundo nos ignoró.

Después de la boda, de mi hijo se cortó el contacto con todos los demás de su pasado, incluyendo su mejor amigo y padrino (su amigo desde la guardería).

“Una nueva identidad”

Parecía que mi hijo había muerto, pero no sabía cómo. Estaba experimentando una muerte sin un funeral. Mirando atrás, me doy cuenta de que cuando la chica entró en su vida buscaba moldear una nueva identidad para llevárselo lejos de nosotros. Y lo consiguió, logro tirar abajo 23 años de nuestra vida.