Perdí a mi hijo en una relación sectaria

En septiembre de 1999 perdí a mi único hijo. Dicen que es la peor pesadilla de una madre. Pero mi hijo no ha muerto y tampoco es que se haya perdido en las drogas o haya caído en una enfermedad mental. Así que ¿cómo es posible que un joven cariñoso y familiar de pronto rehuya a toda su familia y corte los lazos con todos sus amigos?.

Debo decir que soy psicóloga licenciada con un doctorado, pero mis calificaciones y experiencia no me han ayudado en absoluto para entender esta pérdida sin sentido. Diez años más tarde, mi dolor sigue sin resolverse, y la mayoría de los días mi marido observa con impotencia cómo lloro por mi hijo y tres nietos preciosos, que nunca me ha permitido ver.

Esto es lo que pasó.

“Su nueva novia parecía tan agradable…”

Fue su 23o cumpleaños e invitó a su nueva novia a unirse a nosotros en su restaurante favorito. Me atrajo de inmediato, parecían haber muchos parecidos entre nosotras. Tenía un título en psicología y compartíamos el mismo día de cumpleaños. Ella dijo que le encantaba fotografiar flores, a mi también me gusta. Y su color favorito ¡también era el verde! Yo estaba contenta de haber encontrado una buena novia para mi hijo, que sin embargo todavía parecía vulnerable tras la reciente ruptura de una relación de tres años.

“El secreto y el engaño”

Dos meses más tarde, descubrimos que habían reservado secretamente un lugar para celebrar su boda. Nos sorprendió que unas semanas antes dijera que “no era la niña” para él y que planeaba terminar con ella. También me dijo que se sentía atraído por otra chica. Confundidos y preocupados, le pedimos de esperar un poco más antes de casarse. En esos momentos, él estuvo de acuerdo y dijo que había cancelado su boda. Sin embargo, nos enteramos de que se trataba de una mentira.

Para mi hijo era algo que salía de su manera de ser el mentir y mantener en secreto algo.