Mi experiencia con un charlatán

“Tu pareja se ha dado cuenta de esto; esta forma de ser tuya le ha obligado a tomar esta decisión.  El amor empieza por uno mismo. De igual modo que no debemos hacer a los demás lo que no nos gusta que nos hagan, no te debes dejar hacer lo que tu no harías a otro. Si tu pareja no reconoce el trabajo que tiene que hacer, has de apartarte”.    Aquí se me incrementó el llanto: Yo sé qué trabajo tengo que hacer! Soy impulsiva, soy impaciente, soy vanidosa, soy nerviosa, a veces hablo más de la cuenta, a menudo soy brusca cuando digo mi opinión, tengo soberbia, tengo falta de sensibilidad hacia los demás. Ya lo sé! Y le pedí tiempo, que lo estaba puliendo!

“Cuando uno entra en el camino espiritual adquiere un conocimiento importante. La responsabilidad hacia uno mismo es tan grande como hacia el otro. Tu pareja, siendo como es él, tan sensible, lo ha debido pasar muy mal antes y después de tomar esta decisión”.

El inconveniente de hacer un camino espiritual de limpiarte por dentro es que ves el futuro, ves una perspectiva diferente, te anticipas a las cosas, ves por donde van a salir. Eso es lo que le ha pasado a tu pareja.

Y yo le pregunto: ¿Y tu viste que romperíamos?

“Yo vi que esto saldría por aquí, e intenté con todas mis fuerzas hacértelo ver, porque todo dependía de ti y no de él. Es buena persona, y si tiene lo que necesita, es decir cariño, no se va a ir a la parcela de al lado a buscar”. (Desconozco por qué sugirió con esta frase que mi pareja me había puesto cuernos). Le contesté que estoy segura de su fidelidad.

“Él ha visto cómo podíais acabar los dos con el tiempo si seguíais con la misma dinámica. Si el principio de una relación, que es lo mejor, ya teníais problemas, con el tiempo eso va a peor”.

Yo digo: Pero al principio las personas son muy diferentes, sus piezas se tienen que adaptar mutuamente.

Contesta: “En el amor de verdad no es así.  Y te hablo desde la experiencia. Confundimos el enamoramiento con el amor. La frase “el amor tiene fácil entrada y difícil salida” es una frase equívoca.   En el amor de verdad todo empieza suave, con calma, la intensidad es constante. El paso del tiempo te da la certeza de que acertaste.   Llevo muchos años con mi esposa y jamás nos hemos discutido, jamás nos hemos levantado la voz ni nos hemos dicho una palabra despreciativa”.