Mi experiencia con un charlatán

“Cuantas pruebas te tendrá que dar la vida para que te des cuenta de que hay un mundo diferente, espiritual, invisible”.

“Te falta crecer. Eso se nota en tu manera de hacer, en tu manera de moverte, otras personas lo esconden más ante la sociedad, pero en tu caso es a ojos vista. (A estas afirmaciones yo asiento varias veces, pues tiene razón).  Has sufrido, no has tenido padres a nivel espiritual.  Las funciones de un padre o madre no consisten en alimentar o llevar al colegio al hijo. Tu no has tenido ni padre ni madre. Un buen padre, una buena madre te ayudan a comprender, te ayudan en tu camino. Un buen padre, una buena madre te ayudan a que aprendas cómo te moverás sin su ayuda, a que vayas solo por la vida, sin miedo, sin ellos pues dejarán de estar. Ese es el mejor patrimonio que puede dejar un padre a un hijo. Eso ya nos salió en tu primera sesión: Eres una niña huérfana. El vínculo de sangre no pinta nada”.

Dejadme haga un inciso para contaros la primera sesión:

Imagina un árbol. Pausa. Descríbemelo. Pausa. Acércate a él. Pausa. Cómo te sientes. Pausa. Abrázalo. Pausa. Como te sientes. Pausa. Ahora las ramas del árbol te abrazan. Pausa. Como te sientes. Pausa. Ahora el árbol se transforma en una persona. Quién es?

Yo me sentí bien todo el rato, el acercamiento al árbol, todo bien. A la hora de transformarlo en una persona no me apareció mi madre ni mi padre. Al cabo de un rato dije: Mi hermana, me acuna y me siento a gusto.

“Hay mucha gente que no ha tenido “padres”, y por eso no saben serlo con sus hijos. Y las personas salen con miedo a la vida, miedo al trabajo. A ti te pasa eso.  Y qué mal lo debiste pasar en tu anterior trabajo en el cual tenías un cargo de responsabilidad. Debió ser un sufrimiento terrible”. (Yo asiento, y tanto!)

“La única forma de cambiar eso es enfrentarlo, vivenciar, sentir. Luego (de las sesiones de regresión) no intentes racionalizar el sentimiento, esa es tu verdad, cada uno tiene la suya”. En eso este hombre insiste mucho: Has de sentir, eso es lo que vale, no pienses, tu mente racional te corta las alas, y eso te impide sentir con plenitud. A todo le pones cabeza, ese hemisferio derecho que tanto poder tiene sobre ti, lo tenemos que hacer callar y dejar libre al corazón”.