Mi experiencia con un charlatán

Volvimos a una normalidad después de la noche en que dije que dejaba la «»terapia»». Volvimos a estar súper-enamorados y confiando que todo se arreglaría. Mi pareja decidió cortar la relación conmigo 5 días después, como ya os he contado, sin dar explicación.  Econtré recientes llamadas telefónicas en su móvil con el terapeuta, pero creo que son irrelevantes, pues tras 60 sesiones como las que yo he hecho el terapeuta ya ha tenido un poder sobre ti muy fuerte. Me considero una persona segura de mi misma, inteligente y con una buena familia. Pero me he llegado a creer su cuento de “mi esposa y yo no nos hemos discutido nunca, nunca ha habido un salirse de tono, nunca una falta de respeto, nunca un malentendido, llevamos más de 20 años con una relación de amor puro y verdadero, con la única intención de hacer feliz al otro, y así eres feliz tu mismo haciéndolo. Eso es lo que debes buscar y, si el destino tiene esto preparado para ti, lo encontrarás”.

A mi ex pareja le han descubierto una vida espiritual, y él siente cosas similares a los creyentes, experiencias casi místicas de sensación de estar acompañado por Dios. Él no le llama Dios, no le llama rezar, pero es muy similar. No lo gusta “poner etiquetas” a eso tan bonito que ha descubierto. Ante cualquier conflicto, puntos de vista diferentes, él se refugia en esa espiritualidad, alejándose de la discusión, quedándose seguro en su mundo y con su punto de vista y no lograrás establecer un diálogo, conversación de “gris-cerebro”, “yo no entro en ese juego”, y te dejará pensando para sí “pobre ignorante”. Ahora que se le han abierto los ojos a este mundo invisible espiritual encontrará coincidencias, cuadraturas, intuiciones certeras por todas partes, sobretodo para con las personas del grupo o con quien ame mucho.

Le dije al terapeuta que se me terminaba el dinero y que tendría que dejar de ir durante un tiempo, hasta poder disponer de los 400€ al mes. También le dije que no encontraba mejoras en mi persona, mientras que mi pareja siempre decía que salía de las sesiones nuevo, totalmente diferente, que cada semana sus avances eran sorprendentes, increíbles, y ya nunca volvería a ser la misma persona que la semana anterior. Yo, en cambio, veía que me sentía muy rara (y feliz) tras la sesión pero luego seguía con mi personalidad normal y corriente. Me contestó que esto era porque soy mi dureza. Respecto a mi falta de dinero me hizo una reflexión similar a la que me hacía mi pareja cuando me resistía a gastar la mitad de mi sueldo en la «terapia»: “Tu sabrás qué prioridades tienes, ya sabes que la limpieza que te ofrece la «terapia» de regresión es algo que, una vez lo consigues, eso que has limpiado ya no vuelve a doler nunca más en la vida. Es tu felicidad lo que vas consiguiendo, y con resultados visibles desde la primera sesión; tu eres muy poco atenta y por eso no has percibido los inmensos cambios que has tenido”. De hecho mi pareja me decía que veía grandes cambios en mi y estaba muy contento de mi evolución.