Mi experiencia con un charlatán

La “terapia” es un proceso con un principio y un final, que lo consigues cuando ya lo has limpiado todo. Le pregunté cuantas sesiones cree que tengo que hacer para terminar la “terapia”. Me contestó, cito literalmente:  “Para terminar de limpiar todas esas cargas que te impiden vivir feliz puedes necesitar entre 4 sesiones y hasta 200. Una persona crédula, que le digas “ahí va un burro volando por el aire” y se gire y lo busque, ése con 4 sesiones tendrá suficiente. Los que, como tú, vienes con tantas ‘defensas’ sois más duros, sois demasiado racionales, sois personas miedosas, no quieres enfrentarte a ti misma, te da miedo recorrer el camino terapéutico”.

La praxis del “terapeuta” es obviamente nociva. La regresión en sí es inocua, no es ni terapéutica ni perniciosa, tiene el mismo efecto que un sueño (cada semana disfrutas de una pesadilla primero y luego un buen sueño). El problema es tu estado de relajación y abandonamiento hacia el “terapeuta” que consigue que le creas, que te abandones en su sabiduría. Y en ese estado de trance tu cerebro está muy receptivo.  Otra cosa también es perversa en las regresiones: crean dependencia por sí mismas. Eres el protagonista de una historia, vives emociones muy fuertes, tanto angustiantes como placenteras, tristeza, miedo, de todo. Te apasionas como si vieras una película muy bien hecha, y la disfrutas como una película. Es maravilloso, te sientes muy vivo, es divertido y además te estás sanando de tus traumas y nunca más volverás a ser infeliz por aquello. Es genial!

Los “pacientes” más avanzados son invitados al curso del sábado por la mañana. Allá se reúne un grupo. Hacen la misma relajación, hacen meditaciones alrededor de las cartas del tarot, hacen cábalas y numerología. A los sábados yo no he ido, pero me lo ha contado mi expareja.

Mis dudas acerca de la bondad de esta “terapia” estuvieron siempre rondándome. Mi pareja me quería mucho e insistía de manera muy tajante. Cuando le dije que quería romper, se disgustó muchísimo, estuvimos toda una noche discutiendo y llorando. Fue horrible. Yo aún no estaba segura de que era una secta, tan sólo veía algo raro y que a mi no me gustaba, pero tampoco me gusta la quiromancia y no por eso pensaré que es un delito. Ahora he ido atando cabos y estoy destrozada.