Mi experiencia con un charlatán

Salgo del trance contenta, segura, feliz, me siento acompañada. Le digo, con una sincera sonrisa en mis labios, que casi me siento mal por estar tan contenta habiendo perdido al amor de mi vida. Me contesta: “Ya estás otra vez racionalizando, deja tu cerebro, disfruta este sentimiento que es lo real. Disfruta de la limpieza y vete con este recuerdo, evócalo siempre que lo desees”.

¡Qué placer! ¡Qué felicidad! Cuando estás triste vas allá y sales con una sonrisa de oreja a oreja, es genial… Este hombre y su técnica me hacen feliz, qué suerte he tenido de encontrarle. Así me sentía.

Él nunca te explica qué trabajo estás haciendo. Yo quisiera saber qué significó que en la habitación de la pirámide yo vi una pared llena de cosas desordenadas, y otra pared tapada con una sábana, y otra pared que se alejó cuando dirigí mi mirada hacia ella. Qué significó que quien más lloraba en mi funeral fue mi hermana. Él te contesta que no te cuenta nada para no interferir en el factor sorpresa, para que no vayas predispuesto a, por ejemplo, ver tu habitación ordenada la próxima vez que la visitemos.

Tras el trance te dice algo más que no logro recordar (me han dicho que sería importante saber qué te dicen en este momento, pues estás bastante tierno y muy perceptivo). Estuve atenta para recordar lo que me dijo pero me ocurrió como cuando sueñas y te despiertas y recuerdas lo que estabas soñando pero al cabo de un rato se ha esfumado y no logras recordarlo.