Mi experiencia con un charlatán

Muy lentamente va nombrando:

“Relaja tu boca, la mandíbula cae y queda entreabierta, la lengua, los labios, los pómulos, los ojos, los párpados, las cejas, la frente, las sienes, las orejas, el cuero cabelludo… Ahora observa estas partes como un todo y vuelve a relajarlas.

Los pies, los dedos de los pies, los tobillos, las pantorrillas, las rodillas, los muslos, las caderas, las vísceras, toda la masa de las vísceras, la espalda, las manos, los dedos, el antebrazo, los codos, los hombros, el cuello.

Ahora ya tenemos tu cuerpo físico relajado. Vamos a relajar tu mente.  Para ello iré contando de 14 ciclos, que es la velocidad normal de tu cerebro, hasta 4. 14 estàs muy bien, relajada, cómoda. 13 estás más relajada, 12 aún más, 11 te empieza a entrar sueño, 10 cada vez estás más relajada, 9,  8, entras en un estado de más soñolencia, pero en ningún caso te duermes, 7, 6, nos vamos acercando al centro de tu conciencia, 5 estamos más cerca del lugar donde está todo, 4 y ya hemos llegado al centro de tu conciencia. Y 3,2,1, aparece delante de ti -pausa- un guía”.

Pausa.

“El guía te ofrece su mano y tu la coges.

¿Cómo te sientes? (Y yo contesté: segura, tranquila, hay una persona sabia que está conmigo, me siento muy a gusto, confiada).

Ahora te da un abrazo.

¿Cómo te sientes?

Quédate ahí, con esta sensación. No apartes la atención de cómo te sientes”.

Pausa de unos minutos, mientras tu estás con tu ensoñación.

“Y ahora haz una respiración profunda. Y otra. Y otra. Y ya puedes ir moviendo tus músculos”.

Te vas levantando, y estás con una sonrisa y una seguridad muy tranquilizante. Parece que todo es relativo, la tristeza está lejos, me sentía segura y descansada, acompañada.