Sectas cristianas: Me robaron la vida

¡Estaba enamorada perdida! Tenía 24 años y nunca había vivido nada como un beso, me arrastraba un torbellino de sentimientos y deseos prohibidos, y no me podía resistir. No había estado nunca más cerca del Cielo y del paraíso que en las horas robadas con Henrik. El miedo y el deseo atormentaban mi interior, pero dejaba que me besara y me abriera la blusa para poner su mano caliente en mi pecho. En casa mentía. Decía que asistía a una reunión o tenía que hacer la planificación de estudios, y en vez de esto, pasaba el tiempo en el asiento trasero del coche de Henrik. Seguro que por mis pecados acabaría en el infierno, pero en cualquier caso podía vivir unos buenos momentos a cambio.

¡El sueño se rompió como una burbuja! Me enteré inesperadamente que Henrik tenía más amigas. Me hundí. Me sentía utilizada y abusada, y me hundí en una gran impotencia y pena. Había sido su “angelito para jugar”, esto era todo. Resultó en un ataque de nervios. Esto se ocultó en la casa y me quedé en la cama. Si me hubieran llevado al hospital seguro que me habrían dado asistencia de un psiquiatra, pero nadie me ayudó, y no podía decir a nadie cuál era la causa de mi ataque nervioso. Mi padre creía que yo pensaba demasiado en la escuela y no suficiente en Dios. Debía dejar la escuela y dedicar mi vida a Dios y la Comunidad.

Todo el día estaba temblando debajo de la manta, mientras que el miedo me atormentaba y desgarraba. ¿Qué ocurriría si se enterraran? Intentaba rezar pero nadie me escuchaba o me respondía. Así pudo pasar que en lugar de rezar empecé a hablar con mi hermano muerto. A menudo sentía que él estaba allí conmigo en mi cuarto y me iba tranquilizando.

Me recuperé, estaba lívida, más pálida que nunca antes. Con mi Dios silencioso había llegado a un acuerdo. ¿Si me perdonaba y no dejaba acabar en el Infierno, yo haría todo para vivir de la manera que El quería. Así me borré a mi misma y me hice “perfecta”. Mis padres estaban tan felices y la Comunidad se alegró por mí de todo corazón, al menos si tienen corazones allí…