Me rompieron la vida

Para “sentir” mejor era “necesario” iniciarse de reiki. Esta antigua práctica curativa japonesa, era lo que al fin y al cabo daba algún tipo de “explicación” a lo que allí se hacía. Es de esta manera que uno empezaba a entender lo ininteligible basándose en  las explicaciones o bases del reiki que son a su vez inexplicables, por lo menos desde el punto de vista científico, ya que no existe ningún estudio empírico que lo avale.

La forma era la siguiente:

Se hacen tres niveles de iniciaciones y un cuarto de maestría en donde se transmite el “saber” para iniciar a otros. En las diferentes iniciaciones se imponen las manos en partes del cuerpo vitales como son el cuello (bulbo raquídeo), el corazón y sobre todo la cabeza (lóbulo frontal, temporal, parietal y occipital). Es de esta manera que se “sintoniza” al cliente con la energía universal que todo lo cura. No es casualidad que se aplique en la cabeza, en los centros donde se realizan las funciones cerebrales sensoriales, (el oído, el olfato y la visión) y los centros de las emociones y el carácter para las relaciones sociales (sistema límbico) en un momento de alta sugestión, con una música y un ambiente específico para esa práctica. Se aplica como digo, un calor o energía a través de las manos, que de alguna manera, tiene un efecto neuronal tal, que puede llegar a producir estados alterados de conciencia, en el que todos los que se inician, ven colores y “sienten“  cosas que no son normales (profundas sensaciones de amor o tristeza, paz, relajación, etc.) Estos estados pueden perdurar más o menos en el tiempo.

Pero los miembros del grupo, no sólo recibían las iniciaciones, sino que entre semana se juntaban, alentados por la maestra, en diferentes domicilios particulares, repartidos en todos los días de la semana, a los que se podía acudir  a  realizar reiki con los compañeros.

Además la recomendación de no leer, ni pasear, ni hacer ejercicio (en mi caso que he practicado deporte toda mi vida, no me era recomendable ya que yo era muy delicado y no tenía energía propia, siendo dependiente de la de los demás, con lo que el deporte me agotaba y era causa de algunos de mis males) ni visitar amigos, ni familiares, ya que estaban “dormidos”, de hecho a nosotros nos lo parecían efectivamente, ya que nosotros estábamos con una semi-depresión permanente y no podíamos entender que la gente llevase el ritmo de vida lógico y normal de la España del siglo XXI. Incluso viendo la tele se podía hacer reiki a distancia para solucionar lastres y karmas negativos de vidas pasadas, que nos impedían ser felices en el presente. No era extraño, que después de la iniciación de segundo nivel de reiki, algunos de los miembros del grupo, tuviesen alucinaciones visuales, auditivas u olfatorias, achacándolo a “fantasmas”, “extraterrestres” o antepasados muertos. Yo mismo me cambié de vivienda en una ocasión, porque tenía un “fantasma” en mi casa, ya que tenía percepciones inexplicables para mí y desde luego alucinaciones auditivas y olfatorias. Y esto es real. Lo que no es cierto es la explicación que nosotros le dábamos a estos fenómenos, producidos sin duda por el reiki y las meditaciones. Al comentarlo a la maestra, hacía que todo el grupo enviase reiki a distancia al supuesto “fantasma” que estaba en mi casa, para atraparlo con una red y enviarlo a su “lugar adecuado en el Universo y hacerle un favor”.