Me rompieron la vida

Respecto a la situación laboral, no conozco a nadie del grupo que la haya mejorado. Todo el mundo ha ido dejando sus trabajos, ya que mediante la interpretación del «Diseño Humano» (especie de carta astral complicadísima del entorno de Osho) a mí por ejemplo me hizo creer (y aún a día de hoy lucho contra ello) que yo no sirvo para trabajar. Que mi función era ser reconocido e invitado por los demás. Que soy una persona, sensible y tremendamente delicada, tanto, tanto que he tenido serias crisis de orientación sexual, llegando a preguntarle a mi ex-esposa si ella había visto en mí algún indicio de homosexualidad. Este problema en concreto que a día de hoy ya he superado casi totalmente, me supuso un sufrimiento terrible durante un año. O que no tengo ni energía ni poder para llevar adelante un negocio (cosa que antes de estar en el grupo, sí que había hecho con buenos resultados). Es por ello que cada lunes después de recibir estos mensajes de forma permanente, además de insultos, una relación de pareja desastrosa, peleas, meditaciones etc…no tenía la capacidad de enfrentarme al día a día de mi realidad laboral. Lloraba por la esquinas cada rato, posponía eternamente decisiones importantes y entré en un estado caótico personal, hasta que decidí dejar la empresa a cualquier precio. Era tal mi estado de dependencia de la Maestra, que como mucho podía pensar en estudiar, que es lo que la maestra quería, para tener personas a su alrededor con títulos universitarios, para que le avalasen en su trabajo.

De hecho, ya hacía años que mi hermano mayor me había advertido de que la familia estaba muy preocupada, tanto por haberme separado de mi mujer, como por mi pertenencia a un grupo que según decía mi hermano “es una secta que te está sorbiendo el coco y el dinero”. Esta carta que recibí de mi hermano, la leí en el grupo, delante de todos, para deleite de la Maestra  y como prueba de mi devoción hacia ella, demonizando a mi familia y al resto del mundo a la vez que todo convencido decía ante los demás: “fijaos si están dormidos que piensan que estoy en una secta y no se enteran que estoy en un camino espiritual de auto-conocimiento personal, buscando la iluminación.”  

Años más tarde y tras un viaje que hice al Camino de Santiago que me tuvo treinta días fuera del entorno de la Maestra, recapacité y pensé en dejar el grupo. Sin duda, al caminar tanto tiempo sólo, me di cuenta y pude entender parte de las cosas que había vivido y comprendí que llevaba a la Maestra en la cabeza como una obsesión. No podía dejar de pensar en la Maestra ni en el grupo ni un minuto; de hecho, durante el Camino, ella tampoco me dejó tranquilo.

También encontré un gran apoyo en el último año en una compañera del grupo, con la que compartí mis dudas, comenté lo que no me gustaba, que era lo mismo que a ella. Ella también estaba escéptica y ya lo venía pensando desde hacía tiempo, pero sin atreverse a hablar con nadie de sus sospechas. Con muchísimo miedo y siendo cuestionados por algunos sectores menos críticos hacia el grupo, nos atrevimos a investigar y a hablar abiertamente los dos de lo que pensábamos de la Maestra y de lo que hacía.

Era tal el temor, la rabia y el dolor de haber sido manipulados, de que se cayera lo que para mí había sido una creencia ciega por la que lo había sacrificado todo durante cuatro años, que no lo podía soportar.

Cuatro años después volví de nuevo al «grupo de la decisión», esta vez con la decisión ya, de decir que no continuaba. Y esta vez sí dije que no. Pero he de decir que no me resultó fácil, ni lo dije muy convencido, aún con la información de lo que allí pasaba. Hay algo que no puedo llegar a explicar que impide que te marches. Es muy difícil decir que no. Tu voluntad se anula, se inhibe y dejas de pensar por ti mismo. No tienes libre albedrío. La energía grupal es de tal calibre y tiene tal poder de atracción que no conozco droga alguna con tal poder de adicción.

Aunque ahora estoy mejor, sigo sin encontrarme a mí mismo. Y aún con todos los datos e información que a día de hoy tengo me pregunto; ¿qué me ha pasado para que prácticamente regalase mi empresa, me divorciase de mi esposa, haya gastado mi patrimonio y perdido mi identidad, mi capacidad laboral y la vitalidad que antaño tuve?

Realizo este escrito, con el fin de transmitir lo que he vivido, el deterioro al que me llevó, además de pérdidas económicas cuantiosas y de no tener claro cuándo voy a poder recuperar mi ritmo de vida normal. Además en mi recuerdo están compañeros que todavía están dentro de este grupo, padeciendo sin tener los recursos personales suficientes para romper ese vínculo dañino.