Me rompieron la vida

También he visto a un compañero tirado en el suelo durante una meditación, con convulsiones y pérdida de conciencia. En esa ocasión, pensé que mi compañero moría. Pero, ¡la Maestra se le subió encima del pecho y empezó a apretarle con los pies y dar como saltitos en la cavidad torácica! ¡No podía creer lo que estaba viendo! El silencio y la tensión que allí se produjo no lo olvidaré jamás. Rápidamente nos pusimos a mandarle reiki a distancia…¿qué otra cosa podíamos hacer? El caso es que a los diez minutos mi compañero se recuperó y todos nos pusimos a bailar. Todavía a día de hoy, no entiendo nada.

En ese mismo año, presencié una especie de juicio, realizado por la Maestra, contra el padre no presente de una de las menores que se encontraban en aquel grupo. La acusación era de haber abusado sexualmente de la hija menor menor de edad, de uno de los matrimonios presentes. Lo contó la esposa de la hija supuestamente víctima, ya que el marido no sabía nada. La esposa del presunto agresor, ya se había separado de él. Y aunque en aquella ocasión, estaba exclusivamente como observadora (no podía hablar), sí estaba presente la hija de su ex-marido (el presunto agresor) y ella. Esta chica era una menor y tuvo que escuchar todas las acusaciones que contra su padre se lanzaban, sin que se hubiese demostrado que eran reales. La Maestra como juez del amor universal y conectada a la gran sabiduría, le recomendó que se olvidase de su padre y que le escribiese una carta diciéndole lo que de él pensaba. La chica lo hizo. A día de hoy no sé cual es la relación que tiene con su padre. Pero sí que a los meses, la chica me leyó el contenido de la carta y lo que allí había escrito esa hija a su padre era demoledor.  Nunca volvió a ser la misma.

Como yo vivía sólo después de separarme, la Maestra mandó a una compañera del grupo a vivir a mi casa. “Me ha dicho que me marche de casa de mis padres y que viva contigo”. Me quedé sorprendido, pero acepté. Al mes de vivir conmigo, cogió una baja laboral de todo un verano y al obtener el alta, dejó voluntariamente el trabajo asesorada por la Maestra: “en ese trabajo no tienes nada más que aprender” le dijo.

Para la que ya era entonces mi pareja buscó y encontró otro trabajo. Pero cobraba menos y tenía peor horario. Pero en su trabajo tenía una sala donde se podían hacer iniciaciones de reiki y acceso a una gran variedad de terapias alternativas. De hecho un miembro del grupo a día de hoy todavía realiza allí estas prácticas. A mí pareja y a mí, nos juntó y nos separó en unas tres ocasiones, para después recomendarle a ella públicamente que se acostase con otro miembro del grupo, “aunque sólo para practicar el sexo tántrico, no para ser pareja”. En uno de los grupos nos sacó a los tres a la silla eléctrica, ya que mi ex-compañera estaba muy confundida y desorientada y había pedido ayuda a la Maestra, ya que el chico en cuestión no le gustaba y ella todavía conservaba un vínculo hacia mí. Para entonces yo ya no creía en la Maestra. Pero esta chica sí, es por ello que las recomendaciones contradictorias que la Maestra le lanzaba, sobre el sexo, el amor y los hombres, la llevaron a coger una depresión de la que no ha salido todavía, estando de baja laboral desde hace nueve meses, pese a no está en contacto con el grupo a día de hoy.  También a mi ya ex-pareja la utilizó como premio sexual para el otro compañero (a éste le había gustado desde siempre esta chica) por haber vendido también su casa y haber comprado el piso que la terapeuta le ordenó comprar.