Mi pareja se perdió en una «terapia de reequilibrio corporal»

Simultáneamente, mi pareja, ya en cursos mas avanzados -había empezado uno o dos años antes- asistía algunos fines de semana a unos cursos en los que se “trabajaba” una vértebra concreta y su relación con cosas de la vida (tales como la profesión, la pareja, el dinero, los hijos, el padre, etc.). No supe nunca lo que pagaba por esos cursos. A veces me contaba lo que se hacía en ellos y aunque me parecían cosas algo llamativas, no le di importancia alguna. De hecho, sus amigas, que llamaban y nos visitaban a todas horas, hablaban de ellos con absoluta naturalidad, por lo que pensaba que era una terapia novedosa y ya está.

Pero en una excursión a la montaña -por supuesto acompañados de sus amigas-  le pregunté a una de ellas que llevaba más tiempo en estos asuntos, qué eran esos rituales que a mi modo de ver no tenían relación alguna con la antigimnasia, que era lo que yo había ido a hacer. Con cara seria, me dijo, que una médium de Barcelona (la terapeuta de la que siempre hablaban) estaba en contacto con un extraterrestre, a través de un campesino del siglo XV que se le aparecía por el campo, y que le transmitía estas técnicas curativas para toda la Humanidad. Lo dijo con tanta naturalidad y convencimiento, que ni yo ni mi pareja discutimos nada, pero  a partir de ahí las alarmas se encendieron en mi cabeza.

A finales de mayo, cuando terminaba el curso, la “terapeuta” con unos papeles nos hizo una pequeña encuesta para ver a quién le interesaba sólo el trabajo físico y a quién el otro. Los pocos hombres que asistíamos pusimos que el físico, aunque yo decidí que no volvería a ir.

Durante ese año, mi relación con mi pareja funcionaba bien, ella parecía muy segura de si misma (demasiado) y me imponía sus normas de una forma muy decidida, algo que no me molestaba si servía para evitar discusiones.

En las vacaciones de verano, que siempre habíamos pasado juntos, decidió que el mes de julio, se iría a México con su amiga y algunas otras del grupo. El viaje que en principio iba a ser de un mes, se convirtió en mes y medio. Allí en  México, en una caída, mi pareja se rompió el coxis. No sólo me llamó la atención el hecho que llamara por teléfono a su terapeuta, sino también el que le preguntara qué significaba esta caída. la respuesta de la terapeuta me abrió aún más los ojos: “te has caído de las nubes, te has asentado en la vida real, gracias a mi terapia”.

En esos momentos, sus decisiones y opiniones en la vida dependían cada vez más de su terapeuta, a quien pasó a llamar a todas horas. Empezó a estar cada vez más obsesionada con el dinero y a pesar de tener un buen sueldo siempre parecía faltarle.