Mi hija fue abusada sexualmente en Scientology

Al regreso de mi hija a México, y mientras yo pasaba por una situación marital difícil que terminó en una separación -originada por otro ”prominente” asociado de dicho lugar de nombre Jorge Pedroza, el cuál cometió adulterio con mi entonces esposa, en contubernio con varios ejecutivos de ODD, entre ellos el ya mencionado Hector Cruzado-, me informó por escrito que antes de ella irse a los Estados Unidos de Norteamérica -teniendo en ese entonces tan solo 13 años de edad-  fue acosada y abusada sexualmente por el Sr. Alejandro Aristi Guerrero (adulto de más de 30 años) y empleado de la Organización de Desarrollo y Dianética, A.C. ocupando un puesto Ejecutivo  y certificado con un nivel alto en las “terapias” y cursos que imparte este grupo y que “garantizan” que con dichas “terapias” y cursos las personas se vuelven más “éticas” y “honestas”.

Este caso prueba que dichos cursos y terapias son un fraude.

Mi hija decidió denunciar ésto, ya que el susodicho individuo le seguía exigiendo tener relaciones sexuales bajo acoso continuo teniendo ella para este entonces 16 años.  Debido a las políticas internas de la propia Cienciología -en la que se impide que un adepto denuncie a otro-  la  encargada de asuntos legales en la ODD, la señora Margarita Ibáñez,  me amenazó de expulsión y de recibir la pena máxima de Cienciología sobre mí, con tal que no fuera a denunciar a las Autoridades Mexicanas y que quedara así un precedente de denuncia penal en México. Aparte, me instó a que primero tenía que recibir la autorización del Jefe de Justicia Internacional de Cienciología, autorización que por cierto jamas recibí.

Este acto sigue impune hasta la fecha y el perpetrador goza de la protección de la Federación Mexicana de Dianética, A.C. ya que su único proyecto de enmiendas y justicia incluía solamente 300 horas de trabajo comunitario dentro de la misma Asociación y volver a pagar todos sus cursos, así como a hacer una cuantiosa donación a la Asociación Internacional de Cienciólogos.

Éstas “donaciones” fueron hechas y fue reinstalado para seguir fluyendo gente hacia las líneas de Cienciología, sin haber pagado el crimen cometido de “abuso sexual de menores”. También cabe añadir que tiempo después de hacer las denuncias me enteré que este individuo (Alejandro Aristi) ya tenía un largo historial de este tipo de conducta criminal y ya había sido reportado a sus superiores varias veces, saliendo impune de cada una de ellas. Y de la última carta que envié a la Cienciología en México, no tuve todavía respuesta hasta la fecha.

La mayoría de los casos criminales en Cienciología alrededor del mundo, no son reportados a las autoridades y tienden a ser ocultados ante los restantes miembros, según las políticas internas de este grupo para no “enturbular” (hacer turbulencia) dentro de las “líneas de Cienciología”, según ellos mismos dicen.

Por este encubrimiento y complicidad, queda patente que Cienciología no cumple lo que ofrece en su publicidad, no cumple en mejorar familias sino al contrario: mantienen protegidos a gente que comete actos criminales, como abuso de menores, infidelidad, robo. Destruyen, separan familias y castran el futuro de menores de edad para siempre.

Testimonio de César Velasco, reproducido con el permiso del autor. Actualizado y revisado en octubre de 2013.