Mi hija fue abusada sexualmente en Scientology

Entré en Cienciología (o Scientology, como ahora la llaman en México) en 1990, atraído por la publicidad que ofrecían en la que se prometía que las personas pueden mejorar con sus técnicas. Pero las cosas no resultaron ser así.

En 1998, y tras haber desembolsado más de 500,000 pesos en cursos y 29,000 pesos en un  E-metro -un aparato electrónico que se usa en algunos procedimientos exclusivos de este grupo-  y aparte de estar ayudando de diversas formas a su expansión, me convencieron –por medio de una intensa presión “para ayudar más”- a que mi esposa y mis tres hijos fueran reclutados como miembros del staff para la Organización Desarrollo y Dianética A.C. (ODD), además de promesas que jamás cumplieron (p.ej., que mis hijos iban a seguir sus estudios formales, que tendrían horario especial por ser menores de edad o que recibirían buena paga o cursos sin coste alguno).

Después de ésto, comencé a observar demasiadas inconsistencias entre la teoría y la práctica: horarios de más de 11 horas diarias, 6 o 7 días a la semana, pagos míseros que iban de 100 a 200 pesos a la semana. Pero también, empecé a observar la forma en que iban influenciando a los menores para alejarlos de sus familias, supliendo la autoridad paternal por el de las jerarquías de ese grupo.

Ese mismo año, a mi hija menor de edad de 13 años  -cuyo nombre prefiero mantener en el anonimato- y por necesidades de la ODD, se le presionó para aceptar una “beca”  para estudiar en la Meca de la Cienciología (conocida como “Flag”) en Clearwater, Florida USA. La misma ODD prometió sufragar los costes de tal desplazamiento, a la vez que se me prometió la asignación de un tutor legal para que estuviera por ella en los Estados Unidos.

Y efectivamente mi hija estuvo en los Estados Unidos entre 1998 y el 2000, lapso de tiempo durante el cual le tuve que enviar del orden de 500 dólares mensuales para que pudiera sufragar sus gastos, además de pagar su pasaje.

Aparte, otro problema que tuve fue que el tutor legal designado para mi hija en el extranjero regresó a México, pero sin ella. Al solicitar a dicha la ODD el regreso inmediato de mi hija,  éste me fue negado por el señor Héctor Cruzado, la persona que ocupaba por aquel entonces un puesto Ejecutivo en ODD (dado que según he sabido, en abril del pasado 2012 fue despedido de la ODD y en la actualidad se dedica a vender agua embotellada). Tal negativa se extendió por casi 2 años, haciéndola regresar el año 2000, cuando yo mencioné que iba a hacer una denuncia por secuestro ante la Procuraduría de Justicia y por estancia ilegal de una menor de edad ante la Procuraduría de Relaciones Exteriores.

Cabe agregar también el hecho que mi hija fue llevada a USA con visa de turista por 6 meses, y nunca fue renovada durante los 2 años que estuvo bajo la “tutela y cuidado”  de la Cienciología, por lo que después de expirar su visa, la estancia de mi hija en USA se consideró ilegal, lo que sin duda repercute sobre su historial personal en dicho país. De hecho,  esta práctica es llevada a cabo entre la mayoría del staff extranjero en USA que es “becado”.