Carta de Conny Larson a Sai Baba

Yo le conté toda mi historia, no le escondí nada y él había tenido la misma experiencia de ser escogido por Dios para un propósito en particular, para el que estaba siendo preparado mediante las actividades sexuales que estabas teniendo con él. Esta vez yo estaba completamente convencido de que algo andaba muy mal, pero no sabía cómo salirme de la trampa.

Cuando regresé, en enero de 1999, me encontré a un joven sueco metido en la misma trampa que el joven alemán. Entonces decidí hacer todo lo posible por encontrar una valiosa conclusión que me aguantara durante la tormenta interna que a paso lento, pero firme, me estaba llegando.

El joven escogido como juguete del momento era conocido como ‘Golden Boy’ (muchacho de oro), debido a las múltiples supuestas manifestaciones que tú le habías otorgado durante sus ocho entrevistas. El se acercó a mí pidiéndome ayuda para entender qué era lo que le estaba pasando, ya que el Dr. Jargon Möölgard, de Suecia y Coordinador Nacional de la Organización Sai de Suecia, no quiso oír los problemas del muchacho contigo. No ayudó al pobre muchacho y éste vino conmigo. Yo acababa de llegar a la India con mi pequeño grupo y nos encontramos con un gran grupo de Suecia que creía y pensaba que el joven era muy singular y había sido especialmente escogido por Dios. La verdad era que él, como todos nosotros, estaba siendo usado solamente para tu placer sexual y tu satisfacción. Pasamos noche tras noche comparando experiencias y llegamos a la conclusión de que estas acciones a las que habíamos sido sometidos eran sólo de naturaleza sexual. Nunca hubo nada de espiritualidad en nuestra relación contigo. Los dos habíamos sido usados.