Carta de Conny Larson a Sai Baba

Los que estábamos verdaderamente dedicados a ti, realmente creíamos en el programa de los Cinco Valores Humanos que fue estructurado por el Dr. Gokak e incorporado a tus enseñanzas. Comenzamos escuelas en todas partes del mundo para educar a niños para la llegada de un nuevo orden mundial, donde tú serías la luz que guiaría a través de este mundo cruel. Todos vinimos a ti con nuestros corazones abiertos y ofrecimos nuestro servicio a quien pensamos que era la pureza personificada, la encarnación de la generosidad y el desprendimiento, Dios en la Tierra. Todos estábamos absolutamente convencidos.

Según fueron pasando los años, comenzaron los rumores de tus trampas en tus manifestaciones y también que habían aumentado tus actividades sexuales con muchachos cada vez más jóvenes. Tus propios estudiantes tanto en Brindavan como en Puttaparthi comenzaron a confrontarnos a los occidentales con las desagradables noticias de nuestro Dios: tú, Sai Baba.

Poco a poco me fui dando cuenta de estar siendo engañado por una organización en la que siempre me sentí incómodo de formar parte y de ahí en adelante mantenía mis oídos y mis ojos bien abiertos cuando visitaba la India y en especial Puttaparthi. Cada vez que estaba en la India y Puttaparthi trataba de establecer contacto con los muchachos que veía que eran llamados para audiencias.

Durante los años, había un muchacho alemán, en especial, que siempre era llamado. Hice amistad con él y lentamente la historia se fue revelando. El había tenido por lo menos cien entrevistas en los últimos cinco años y cuando le pregunté si Sai Baba le había impartido enseñanzas espirituales en algún momento durante esas entrevistas privadas, su respuesta fue que no. Según nos fuimos conociendo más y más el uno al otro, me di cuenta que tú solamente tuviste actividades sexuales con el joven a diferentes niveles durante las entrevistas privadas. Tú aparentemente se lo explicaste al pobre chico como que era algo que él necesitaba para poder elevar su Kundalini. También sé que le dijiste al joven que no hablara con nadie, que se mantuviera en su cuarto mientras estuviera en Puttaparthi y que sólo fuera a los Darshans. El pobre chico te obedeció. Excepto cuando vino a hablarme. El había notado que con frecuencia tú parabas y me hablabas durante el Darshan, esa fue la razón por la cual él, poco a poco, desarrolló una confianza en mí y comenzó a hablarme sin miedo de ser castigado por ti.