Carta de Conny Larson a Sai Baba

Durante los años que le siguieron a 1983, cuando se dio por terminada tu relación física conmigo, yo simplemente serví y serví como oficial de guardia en tu organización, aunque las ‘campanadas del advertencia’ repicaban de vez en cuando.

Tantas veces te vi hacer trampa en tus manifestaciones, tantas veces. Te vi cometer actos de mala conducta con otros jóvenes, ¡siempre creí que me estabas probando como devoto! Nunca permití los pensamientos de que estaba mal hecho. Para mi todo era bendiciones, el toque divino o ‘lilas’ (juegos).

Fue a finales de 1986, cuando por primera vez me reuní con jóvenes que habían tenido experiencias similares, que me empecé a preguntar si esto estaba mal. Una vez me pediste que participara en una entrevista en el privado con uno de mis pacientes del instituto. Yo creía que querías que tradujera, pero lo que querías era que yo participara mientras acosabas sexualmente al joven, quien en ese tiempo tenía 23 años, rubio y hermoso. De alguna forma tú creías que las experiencias de mi infancia me habían convertido en bisexual. Y ahora querías que yo tomara parte en tu juego con el joven. Antes de que yo pudiera reaccionar, el propio joven te empujó y salió de la habitación dejándonos a ti y a mí solos. Tú solamente encogiste los hombros y dijiste: “¡Qué lástima, no entiende el Sparshan!” (la manera física de Dios con él) ¿Necesito decirte que el joven regresó a su tierra y nunca más quiso saber de ti, ni quiso regresar, aunque yo le ofrecí pagarle el viaje? ¿Necesito decirte que el joven cayó más y más profundamente en una depresión incurable relacionada principalmente con esa traumática experiencia contigo y que terminó suicidándose? Aun así, mi voz interna no se despertó y continué escondiendo de mi conciencia el trauma de mi niñez.

¿No podrías haber hecho que yo me diera cuenta de mi subconsciente de una forma diferente? ¿Tenías que usar a mi paciente para tus actividades sexuales y por lo tanto convertirme a mí en un proxeneta tuyo? No podría haber sido esto realizado de una manera más espiritual, si era ésa tu intención?

¿Recuerdas en Puttaparthi, en 1980, cuando me fracturé la rodilla y viene a ti con muletas en la reunión del Darshan del 25 de diciembre? – cuando me llamaste en el complejo y me pediste que soltara mis muletas y caminara, y así lo hice delante de todo el mundo? ¿Recuerdas cómo después me llamaste para audiencia, después de la enorme respuesta que recibiste del público que creyó que había visto un milagro? ¿Recuerdas cómo me dijiste que no le hablara a nadie de esto, dándoles a ellos la oportunidad de crear su propia historia, como en realidad hicieron? Desde ese momento me llamaste el ‘Crutch Boy’, (el joven de la muleta) y me mandabas a buscar en cuanto querías impresionar a un Doctor o a un Ministro, etcétera. De nuevo me usaste para hacerle creer a la gente que eres divino.