Mis años en una comunidad budista cerrada

3. Fractura de la personalidad en el trabajo

Al poco tiempo de ser voluntario en la comunidad empezó a bajar el rendimiento de mi trabajo. Al principio me parecía que era normal, ya que antes pasaba muchísimas horas trabajando y ahora sólo las 8 horas y justitas. Algunos compañeros se fijaron en ello y me felicitaron porque es sabido que más horas trabajando no implica más productividad.

Lo que sorprendió a todos, incluso a mi mismo, fue que en el tiempo que estaba trabajando mi productividad se redujera tanto. No conseguía sacar la faena adelante y el trabajo se me acumulaba más y más, sobrecargando a mis compañeros que pasaron a mostrarse hostiles conmigo.

Sin embargo yo sentía que estaba en lo correcto, ya que me pasaba muchas horas de trabajo «limpiando» energéticamente la oficina y a mis compañeros. Su reacción hostil la achaqué a que se estaba despertando en su interior algún tipo de energía negativa que se había mantenido oculta hasta que yo, con la ayuda de mi maestro del Garraf y sus enseñanzas, empecé a ejercitarme en recoger su energía negativa y enviarla a la derecha.