La idealización del yoga …

Para nada se parecía a las clases de la universidad dónde un profesor te expone un concepto de manera abierta y libre para que cada uno de nosotros nos construyamos nuestra propia valoración en función de nuestras convicciones. Empecé a verlo en definitiva como un cantamañanas y con muy bajo nivel cultural.

Después de todo esto, estuvimos todo el verano sin hablarnos, yo lo pasé bastante mal porque él no se ponía en contacto conmigo, todavía estaba ciega, no era capaz de ver todo el abuso y la manipulación que estaba haciéndome.

Por suerte durante este tiempo conocí a otro profesor de su centro que hace kundalini y que el también tiene un centro propio en Barcelona. Me gustaron sus clases y los ejercicios que hacíamos. Después del verano se me ocurrió comentarle a mi profesor de yoga que me gustaba este otro profesor. Le entró un ataque de celos y empezó a hablarme muy mal de este profesor de kundalini.  Mi profesor de yoga es una persona que siempre está en la crítica, nunca en la gratitud, y eso que es creyente.

Me sorprendió mucho que lo criticase tanto cuando supuestamente eran amigos o compañeros de profesión. Desde aquel día mi profesor de yoga fue muy cruel conmigo, me castigaba, no me saludaba cuando me veía por la calle o en las cenas o eventos que hacíamos en el centro, se enfadó cuando supo que iba a hacer intensivos de kundalini yoga los fines de semana con este otro profesor. No me llamaba, no me escribía, etc.

Con todo este panorama tuve problemas de salud psicosomáticos y decidí hablar con otras chicas del centro del yoga, concretamente las que estaban haciendo el curso de profesorado de hahta yoga con él. Aquí es dónde me enteré de todos los abusos que hacía a otras chicas y como se aprovechaba de su debilidad. Y como utilizaba su poder con la acreditación del título oficial de profesor de yoga para intimar con alumnas suyas. Me vine abajo. Y yo que pensaba que era alguien especial, una escogida por él … sin percatarme tan siquiera que se había extralimitado en sus funciones, que había ganado terreno y había conseguido seducirme para obtener sexo, al igual que con otras alumnas suyas …

Después decidí investigar por internet y me dí cuenta de cosas horribles, como por ejemplo que los profesores del intensivo de «crecimiento personal» eran estafadores, tenían denuncias judiciales por acoso sexual y por aprovechamiento indebido de su profesión. Mi profesor de hatha yoga también tenía este expediente. No me lo podía creer, fue un terrible choque emocional para mí, había intimado con un delincuente, con una persona sin escrúpulos, …

En resumen, ahora habiendo vivido esta experiencia durante un año me doy cuenta que me ha servido para no idealizar ningún mundo, ni el del yoga ni ningún otro y evitar así caer en fanatismos que podrían arruinar mi vida o la de mi familia. Es increíble como sin ser consciente de ello entras en un mundo que poco a poco te va absorbiendo, como el cariño, la estima y el respeto que le tenía a mi profesor de yoga se han esfumado de la noche a la mañana.

Dentro de todo, estoy contenta de poder haber contactado con la asociación  AIIAP, admiro mucho su labor y apoyo y gracias a ellos y sus testimonios no he caído en una espiral o túnel sin retorno que podría haber arruinado mi vida y la de mi hija.

Y tan sólo espero que mi testimonio pudiera servir a otras mujeres que, pasando un mal momento, pudieran verse engatusadas por personajes como mi profesor de yoga.