El centro de rehabilitación funcionaba como una secta

Total… que a mi madre la sacaron de la centralita, primero porque ella no quería ser cómplice de las mentiras de los jefes cuando tenía que pasar las llamadas de la gente a la que ellos habían estafado y dos porque era obvio que ella me había pasado la llamada para hablar con mi amigo.

En ese lapso que estuve trabajando en esa radio y televisión porque ademas manejan televisión, no había día que no pillara una rabieta por estar constantemente vigilada.

Una de las reglas que ellos tienen o que desean imponer es que el hombre es más que la mujer y claro todo el mundo pensaba así, o sea les habían lavado el cerebro, y eso jamás lo acepté y ellos quedaban horrorizados cuando me atrevía a responderle al responsable o a cualquier hombre de allí dentro que me gritara.

Varios hombres jefes intentaron imponerme las reglas con gritos y mandoneos pero yo sacaba mi carácter y les paré los pies a todos haciéndome respetar, a sus mujeres las tenían bajo el zapato, dominadas etc. Inclusive la misma esposa del fundador es una mujer corta de carácter, sometida, me da mucha pena, porque a pesar de que apoye a su marido, se nota a la legua que es sometida.

Pero de mi parte siempre les aclaraba que yo no era mujer de ninguno de ellos por suerte y que ningún hombre y menos de esa secta me iban a tratar a los gritos. Las demás mujeres se quedaban asombradas de lo que les decía y empezaron a llamarme “la rebelde”.

Tuve que sacar mi carácter para proteger a mi madre y protegerme a mi misma. Además, nos discriminaban mucho, nos decían que habíamos venido a España a robar como todos los extranjeros, nos decían que seguramente conocíamos del centro en Colombia y que claro nuestra intención al estar en ahora con ellos era la de aprovecharme de ellos, de las cosas que les daban las empresas como por ejemplo de Mango, etc. etc.

Cosa que siempre les dejaba en claro que de haber conocido al centro en Colombia ni de loca me hubiera metido en esa secta y que si vinimos a España era para trabajar, salir adelante por nuestros propios medios y tener las cosas porque las hemos trabajado y ganado honradamente, que no me importaban sus cosas, ni su ropa ni su alimento ni nada, que lo único que queríamos era salir y ellos nos lo negaban.