Mi paso por una fundación de supuesta ayuda humanitaria

Yo llegué a “La Fundación” en junio del 2010. Me ayudaron desde una organización de Sevilla, ya que el problema para quedarme en centros de allí era que era superaba los 30 años y encontraron este sitio por Internet, por lo que pensaron que podrían ayudarme allí.

Al entrar ya te dan una tarea y tienes que trabajar en algo, sino no puedes estar en la casa. A las personas que tienen ingresos, se les hace pagar. Yo estuve cuidando a una persona que estaba allí ingresada, una persona muy conocida en la provincia de Granada; él cobraba prácticamente 1.000 € al mes y le pagaba a la Fundación 300 € al mes.

Este hombre tenía Parkinson y se pasaba el día en un centro que él pagaba. Yo me ofrecí a cuidarlo porque no comía y se hacía encima sus necesidades, sin que a nadie pareciera importarle.

Me encontré allí dentro, en un lugar en donde te hacen sentir que no eres nada, te humillan, te vejan y te insultan. Poco a poco haces que ese sea tu mundo y lo peor de todo es que crees que es así. Yo misma fui maltratada y era la misma sensación. Me culpaba y creía que era yo la que tenía que cambiar.

Allí viene mucha “Gente de Luz”, como dicen, sobretodo en verano. Y nos obligan a asistir a estas actividades. Se realizan algunas actividades como las reuniones de convivencia, asambleas de la comunidad y actividades relacionadas con la meditación, las nuevas religiones y rollos de expansión mental, quantum, coaching o crecimiento personal.

Me parece que la gente se queda allí porque no tenemos a dónde ir. En la Fundación viven familias enteras y hay inmigrantes sin papeles. Por este motivo, no lo he denunciado, porque no quiero perjudicar a esas personas que se encuentran allí dentro.

Hice un comentario en Facebook sobre la Fundación. A partir de ahí me han amenazado con denunciarme. No quiero callarme más, ya que quiero denunciar las injusticias que se producen allí porque en ese lugar, no tenemos vida.

En la comunidad, el fundador tiene entre sus favoritos a aquellos que más le hacen la pelota. Algunas personas piensan que van a sacar algo y por eso, van detrás de él y hacen lo que él dice.