¿Una escuela de filosofía?

Recuerdo que me interesé mucho por participar en actividades, clases de otras temáticas y reuniones que los miembros tenían en otros horarios y días y se me explicaba que podría acceder a ello cuando me convirtiera en miembro; entonces, naturalmente, mi pregunta fue: “¿Y qué hay que hacer para hacerse miembro?”.  Y la respuesta de dos personas miembros de Nueva Acrópolis desde hacía años -y que yo entonces ya consideraba casi amigos- fue: “cuando llegue el momento, el profesor (jefe de filial), te invitará a pertenecer a Nueva Acrópolis como miembro”.

Eso sonó a que debía mostrar mi mejor sonrisa y mi mejor actitud para de algún modo agradar a la persona que tomaba decisiones sobre quién era miembro y quién no. Sin embargo, unos tres meses después  me percaté que el profesor jefe de la filial tenía más interés y ansiedad por sumar miembros en Nueva Acrópolis que yo o cualquier estudiante del primer nivel de filosofía podíamos tener de llegar a ser miembros, ya que parecía algo muy especial.

A los tres meses, se me entrevistó para invitarme a ser miembro. El planteamiento era bien sencillo, tenía que cumplir tres requisitos: 1) No faltar nunca a mis clases; 2) Pagar puntualmente mi cuota (30 soles = 7 €);  y 3) Colaborar con las actividades y necesidades de la Escuela de Filosofía.

A cambio del cumplimiento de tales requisitos, se me indicaron los beneficios de ser miembro de Nueva Acrópolis:  1) Acceder al famoso “Programa blanco”, es decir, el programa de estudios de Nueva Acrópolis, dividido en no sé cuántos niveles y con un  tiempo indefinido; 2) Participar en actividades de teatro, música, voluntariado y cualesquiera otras de Nueva Acrópolis; 3) Poder tener acceso a la escuela y a la convivencia de crecimiento personal con sus miembros que son personas que persiguen un mismo Ideal: acrecentar virtudes, ir apagando defectos llevando una vida basada en la filosofía, crear un núcleo de personas que sean el principio de “un mundo nuevo y mejor “ para dejar atrás lo que ellos llaman “el viejo mundo”.