Un año dentro de un grupo de inspiración Gurdjieff

Tenemos que establecer recordatorios durante el día. Ejemplo: a las 9 y a las 12 me debo acordar. Debemos observarnos en todo momento y en todas partes (en la panadería, yendo al dentista, en el cine, etc.).

En una situación difícil, tengo que poner un pie en el suelo y dejar que la energía descienda y poco a poco volver al recuerdo de si es el objetivo del trabajo.

El Maestro  dice que no es bueno identificarse, que hace falta desprenderse de lo que amamos. De los apegos, sean colecciones, flores, la compañía de otros, un objeto, etc.

Hay una artista cuyo trabajo aprecio y el Maestro me dice que me identifico con ella. En un concierto de esta artista, le dije al grupo y al Maestro que había vivido este espectáculo como apartada cuando en realidad estaba emocionada. Pero le di la respuesta que quería oír. Él respondió que lo había comprendido, con una sonrisa de complicidad. Es en este momento me di cuenta de su manipulación…

No hay que hacer cosas que te hagan feliz porque si es así, el grupo no esta presente en tí. Hay que recordar el grupo y «el trabajo» constantemente.

Todo lo que se pide como un ejercicio o el trabajo sobre uno mismo nunca es una orden sino una sugerencia. Se dice con una sonrisa, con humor. El Maestro sabe exactamente dónde tocar para lograr su objetivo, ganar poder sobre todos y manipularnos a su antojo. Cuando se trata de personas más reactivas, trata de sacudirlas con más violencia para tocar su centro emocional.

Él explica que el hombre normal está en una cárcel, pero no lo sabe. El hombre despierto ve las paredes de su prisión y gracias al trabajo sobre sí mismo romperá esta prisión y será libre.

Para ello, tendrá que hacer ejercicios, ir en contra de lo que él es, de lo que ama y de sus aspiraciones. Por ejemplo, le pide a un vegetariano que coma carne o a una persona que no le gusta cocinar hacer un pastel y así sucesivamente. Cosas triviales al principio, pero no tan triviales en realidad.

Cuando alguien se niega a hacer un ejercicio de este tipo, le dice que no es grave pero que se niega a despertar y a crecer. Su caso es discutido delante de todo el mundo, lo que lo coloca en una posición de debilidad o de fracaso ante los demás. Un día, un respondedor no pudo contestar. Estaba solo frente a todo el grupo que observaba y esperaba. Sufría, pero nadie podía intervenir, está prohibido. Al final, el Maestro le dijo que no era grave, pero que se tenía que esforzar más. Fue «tranquilizado» recordándole su debilidad, presionándolo un poco más.

No se nos permitía reaccionar a una respuesta en las reuniones. El día que reaccioné, el Maestro inmediatamente me frenó y me dijo que no debo intervenir, que debo esperar hasta el final e incluso mejor sería prudente esperar a la semana siguiente … ¡así pasa la semana y nos olvidamos!