Un año dentro de un grupo de inspiración Gurdjieff

En un proceso de apertura y desarrollo personal, esta joven se unió a un grupo del Cuarto Camino y siguió las enseñanzas de un “maestro”, aunque su capacidad de mantener una cierta distancia le permitió dejarlo antes de ser reclutada y perder su autonomía.

El reclutamiento

Practico el yoga desde hace siete años. Como todos los años, nuestro maestro ofreció un seminario de 3 días. Me uní a ellos con confianza. En esta ocasión, nos proponen una introducción al Feng Shui. Me interesa y hago muchas preguntas, pero las respuestas son vagas.

Después del seminario, me mantengo en contacto con el profesor que me habla de un grupo de trabajo que podría responder a mis preguntas: un grupo que permite el despertar. Trato de saber más, pero las respuestas son difíciles de alcanzar. ¡Se me ofrece unirme al grupo porque doy el perfil!. Mi anfitriona será mi madrina.

Pregunto cuál es la finalidad del grupo, pero la respuesta no es clara, excepto la del despertar. Pregunto si ésto es una secta: me dice que no, ya que no exigen dinero.

Pero primero tengo que entrevistarme con el profesor. Esto es obligatorio porque sólo el Maestro sabe si una persona está lista o no para unirse al grupo. La espera duró unos meses. Y siempre las mismas respuestas evasivas ante mis preguntas…

Presentación del Maestro

El encuentro se hace en un apartamento anónimo. Esto aumenta el misterio. En el salón, esperan varios candidatos para una entrevista individual. Mi madrina  está conmigo. El Maestro nos recibe en una habitación pequeña. Me siento frente a él. Me explica que el objetivo del grupo es trabajar sobre si mismo y el despertar. Luego me habla de mí, de por qué estoy lista para despertar. Estoy bastante sorprendida que conozca aspectos de mi vida privada que sólo podía saber mi madrina. Me tranquiliza, es confidencial. Me pide que no hable sobre el grupo en este momento y que en el momento oportuno sabria por qué. Y me invita a la primera reunión …