La dictadura del padre

La violencia sexual contra chicas da el primer impulso. La presión viene del exterior, de antiguos miembros de la comuna, que presentan una denuncia. Pero también dentro de la secta surgen protestas contra Mühl.

En 1991, se condena a Otto Mühl por sexo con menores, abusos, violación y delitos referentes a estupefacientes.

Agathe Brugger todavía tiene amigos en Friedrichshof y contactos con ex miembros. La cuestión, si no estaría justificada la libertad anticipada de Mühl, parece no interesarle. “De alguna manera le compadezco, pero también me da mucha rabia, cuando pienso en los niños que ahora sufren de psicosis y depresiones.” De vez en cuando Otto Mühl aparece en sus sueños, aun hoy.

Original en SZ-Süddeutsche Zeitung, 5/6 octubre 1996