Primeros Pasos

¿Qué es una secta?*

Una secta destructiva es un grupo o movimiento que con independencia de su credo o doctrinas, despliega procedimientos de influencia social excesivos, no éticos y manipuladores con la finalidad de ejercer un control sobre las personas para que muestren una devoción falta de espíritu crítico y hasta una dependencia existencial de la ideología, conductas, actitudes o personalidades del grupo, siempre en detrimento real o posible de individuo, la familia o la sociedad en conjunto.

El control de la personalidad no es nada místico, ni necesariamente va acompañado de la fuerza física o la coacción. Es un estado en el que se debilita en diferentes grados las capacidades intelectuales y emotivas del individuo, causando de esta forma que no tienda a pensar analíticamente ni sea capaz de autorreflexión crítica, especialmente  en lo que se refiere a asuntos del grupo.

La manipulación psicológica ejercida no pasa forzosamente por el encierro del adepto en sus comunas, sino que hoy día se caracteriza porque aún viviendo fuera de residencias cerradas, su vida gira en torno al líder (“guru”) y/o el grupo, de manera tal que terminan por perder su capacidad de autodeterminación, debiendo consultar cualquier decisión con el gurú. La sutilidad de la manipulación psicológica radica en que finalmente hace creer al adepto que fue él quien escogió y que el nuevo proyecto en el que entrar le hará “libre”.

La imagen de un gurú barbudo, con túnica y rodeado de adeptos ya no es la definitoria; en muchos casos, la influencia se consigue a través de cursos, “terapias” o propuestas “alternativas” (yoga, reiki, meditación, coaching, biodescodificación, terapias cuánticas, programación neurolingüística, etc…).

No se puede hablar de un “perfil” de personas que entran en estos grupos, dado que existe una amplia variedad de personas y edades, desde niños hasta ancianos. Por lo general, las personas terminan entrando en dinámicas de sectarismo destructivo en momentos de crisis vital (laboral, emocional, personal, etc.), momentos en los cuales la persona es más vulnerable a la seducción sectaria.